Al cumplirse el primer aniversario del paso a la inmortalidad de Su Santidad, el Papa Francisco, quedó oficialmente inaugurada la escultura “Francisco por la Paz” en el boulevard de avenida Ávalos 865 de la ciudad de Resistencia. La obra, de fuerte valor artístico y simbólico, fue impulsada por la Legislatura del Chaco junto al Arzobispado de Resistencia.
La iniciativa fue promovida por los diputados Sebastián Benítez Molas y Susana Maggio, quienes encabezaron el emplazamiento junto al Arzobispo de Resistencia, Ramón Alfredo Dus y el Padre Richard de la Comunidad Santa Teresita. Los legisladores destacaron la importancia de mantener vivo el legado de paz, humildad y fraternidad que dejó Jorge Bergoglio al mundo.
Participaron del acto los legisladores Carina Botteri Disoff, Magda Ayala, Gladys González, Analia Flores, Joaquín García y Edgardo Reguera; y la autora de la obra Tati Cabral.
También estuvieron presentes las diputadas mandato cumplido Mariela Quirós y Cristina Magnano, el Secretario de Coordinación de Municipalidad de Resistencia, Sergio Almiron; Fernando Guirado, presidente de la Comisión Arquidiocesana de Justicia y Paz del Arzobispado de Resistencia e integrante de la mesa interreligiosa, José Eidman, director de Fundación Urunday, y el Secretario Privado del Arzobispo Carlos Spatafora.
La obra:
La escultura, de la artista Tati Cabral, consiste en un busto del Papa Francisco realizado en granito blanco, material elegido tanto por su resistencia como por el simbolismo de pureza asociado al color de su vestimenta papal. La propuesta artística se aleja de una representación monumental clásica y busca transmitir la sencillez, cercanía y humildad que marcaron la vida y el pontificado del primer Papa argentino.
La naturaleza ocupa un lugar central en la composición: plantas que emergen desde vasijas de barro y cerámica de distintos tonos evocan el concepto de la “casa común”, uno de los ejes fundamentales del pensamiento de Francisco y de su permanente llamado al cuidado del ambiente y de la tierra.
La obra también incorpora símbolos ligados a su identidad y espiritualidad, entre ellos la cruz pastoral, la Tau franciscana y referencias a su argentinidad y a los aspectos más humanos y cotidianos del Sumo Pontífice.
La escultora explicó que la intención fue representar “el puente entre lo terrenal y lo espiritual, entre el hombre y la figura universal en la que se convirtió Francisco”.